El pueblo en cuestión tiene el problema que en invierno viven unos 6 meses al año casi a oscuras.
Un vecino del pueblo propuso lo que un empresario local ya había propuesto hace 100 años, la idea era reducir las horas de penumbra. Es una idea muy loca según algunos vecinos, pero a los jóvenes del lugar les gustó mucho.
El empresario que hace años lo había intentado se vio obligado a dejar el proyecto porque la tecnología de la época no lo permitía.
Según Oeystein Haugan, que es el coordinador del proyecto actual, "La idea es un poco loca, pera la locura es nuestra marca", dijo en unas declaraciones. La solución consiste en la instalación de unos tres espejos en una de las montañas a unos 400 metros del pueblo.
Los espejos están controlados por un ordenador que sigue las horas de luz y los reflejan hacia las calles del pueblo para poder reducir esas horas de penumbra.
En los Alpes italianos hay un pueblo que tenía este mismo problema e instalaron hace años un espejo gigante para poder solucionar dicho problema.
La verdad que gracias a los avances tecnológicos se pueden lograr hacer estas cosas que en otras épocas se veían imposibles por no tener los medios adecuados, invertir en investigación y en tecnologías es más importante de lo que parece a simple vista.
