Bien sabido que los clientes de una caja de ahorros no tienen porque ser "brokers" y en esto se basa esta sentencia. La pareja en todo momento se fiaron de su Caja de ahorros, la CAM. El producto que contrataron de alto riesgo y recomendado por la directora de la oficina en ese momento unas cuotas preferentes.
La sala concluye que la caja de ahorros dio información deficiente e incompleta a los compradores y obliga a devolver los 300.000 euros a la pareja. Una buena noticia sin lugar a dudas.
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